CONTACTA CON NOSOTROS

La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo – Milicia del Temple, es un instituto totalmente nuevo dentro de la Iglesia Católica, aunque inspirado en la antigua Orden.

1º.- No reivindica ninguna sucesión histórico – jurídica con la antigua Orden del Temple abolida en 1314, como lo hacen otras asociaciones autodenominadas “templarias”, que no es otra cosa que una total falsedad.

2º.- No tiene nada que ver con las creencias esotéricas de todas y cada una de estas asociaciones.

3º.- La Santa Sede ha prohibido a la Milicia del Temple tener contactos con este tipo de asociaciones.

Aprobada por la Santa Iglesia Católica, l a Milicia del Temple – Pobres Caballeros de Cristo, se complace en recibir a hombres y mujeres católicos. Por tal motivo, pedimos que cuando se pongan con nosotros en contacto por primera vez, incluyan los siguientes detalles: Su nombre y apellidos, localidad y provincia donde residen, parroquia a la que pertenecen, edad, si conoce a algún caballero o dama personalmente y si no, como se enteró de nosotros. No buscamos en este primer contacto una biografía completa, pero si un pequeño perfil a través del cual comenzar el proceso para tener en consideración su petición de unirse a nosotros.

Nuestra dirección de contacto es: infomilitiatempli@gmail.com

lunes, 27 de mayo de 2013

Interesante artículo el que insertamos a continuación sobre el Castillo de La Magione, la sede magistral de la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo - Militia Templi y residencia de nuestro Gran Maestre.


EL MISTERIO DE LA MAGIONE Y EL BLASÓN DEL PAPA BENEDICTO XI DEL 1300

Existen dudas sobre la singularísima monófora (ventana de un solo vano) de la iglesia. La antigua y pequeña iglesia románica guarda muchas preguntas y cuestiones que están sin resolver

Bella, única, misteriosa. Y de lo que hablamos no es de la mujer de nuestros sueños sino de la pequeña iglesia románica de la Magione de San Juan del Puente, de Poggibonsi. De su belleza se han llenado páginas por críticos e historiadores de todo el mundo, junto con famosos escritos y afamados artistas. Maccari, famoso pintor y escritor de Colle di Val d’Elsa, la definió como “el pequeño cofre de los sueños”; de su singularidad son testigos las fotos que en las revistas de arte, en los folletos turísticos, en los álbumes de recuerdos, nos reproducen particularidades sorprendentes y raras.

Pero el misterio se respira dentro y fuera de ella, así como en la totalidad del complejo de la Magione, una de aquellas construcciones que a lo largo de la Edad Media fue un lugar obligado de parada, asistencia y cuidado del ejército de peregrinos que de todas partes de Europa recorrían la Vía Francígena en dirección ad limina Petri (a la basílica de san Pedro en Roma), es decir, al centro de la cristiandad, que tanto fascina a visitantes y turistas.

Este complejo, construido antes del año 1000 a lo largo del valle de la Vía Francígena y en un punto particularmente delicado de su recorrido, junto al puente del río Staggia, entre la abadía de Marturi, que era su propietaria, y la vecina iglesia de Talciona, creen los historiadores que fue construido por los hospitalarios, que también tenía otro más cercano a Torri, en la carretera que conduce a Ulignano.

Una opinión que también tuvo durante bastante tiempo este vuestro cronista, pero que ahora, a la luz de lo que está emergiendo en torno al implante iconográfico de esta pequeña iglesia, es más probable que este complejo pasara a la Orden del Hospital (como sucedió en San Gimignano) tras la abolición de la Orden del Temple, cosa que fue deseada, como es notorio, por Felipe IV el Hermoso, rey de Francia.

Misterio

Y he aquí porqué hemos querido reservar el adjetivo de “misteriosa”, del que se hablaba al principio, junto con la singularidad de algunos elementos en particular, como ese tan llamativo que se encuentra en la fachada, sobre el portal y el monumental campanario que, en parte, sobresale todavía en lo alto: la monófora o ventana de un vano. Como se puede ver en la foto, se trata de una singularísima abertura construida como una especie de “dientes de sierra”. Singularísima y misteriosa porque, no obstante los intentos de los historiadores y de los críticos de encuadrarla con otras monóforas, se ha quedado aislada y sin ninguna explicación aceptable sobre su forma.

Benedicto XI

Después, durante una investigación, nos topamos de cabeza con un personaje de gran trascendencia histórica, el papa Benedicto XI, esto es, el último papa italiano antes de la llamada Cautividad Aviñonense o lo que es lo mismo, el traslado de la sede pontificia de Roma a Aviñón, querido e impuesto por el rey de Francia; el mismo que había decidido el espolio junto con su abolición, de la Orden del Temple. Pero no es esta la singularidad, sino al menos otras dos cosas que nos inducen a una reflexión. La primera es que este papa, nombrado cardenal por Bonifacio VIII y al que le sucedió en el solio pontificio, reinó poquísimo, de 1303 a 1304, menos de un año y muerto en extrañas circunstancias. La segunda reflexión se refiere directamente a la Magione de Poggibonsi y, en particular, a esta singular monófora, cuya forma recuerda muy de cerca al blasón de este papa, con una nota que no nos parece en absoluto desdeñable, dada por el conde Marcello Cristofani della Magione, actual propietario del complejo; el blasón completo de este papa, reproducido a colores, pertenecería a la Orden del Temple.

¿Qué quiere decir esto? ¿Se inspiró su emblema en la extraña monófora, ya que la pequeña iglesia se había construido más de tres siglos antes? Es difícil asegurarlo y dejamos a los estudiosos que profundicen en esta extraña analogía. Sabemos solamente que este papa, durante su cardenalato, hizo infinidad de viajes al Centro y Norte de Europa, en nombre y representación de Bonifacio VIII, y no es difícil creer que una de sus paradas, repetida más veces, fuera la Magione de Poggibonsi, complejo elegante y acogedor en relación al muy popular de Torri, y sobre todo un nudo viario importantísimo de la Vía Francígena, en la carretera de Roma.

Giovanni Cencetti
“Il Corriere di Siena”
26 de mayo del 2013



domingo, 26 de mayo de 2013


SOBRE EL MISTERIO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD

   La Trinidad es un dogma central sobre la naturaleza de Dios en la religión cristiana, a través del cual se afirma que Dios es simultáneamente uno y trino (hipóstasis): Padre, Hijo y Espíritu Santo.


Esquema de la Santísima Trinidad

   Fue Tertuliano, alrededor del año 215, el que primero utilizó la palabra trinitas para indicar que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son una unidad:

«Unitatem in trinitatem disponit, tres dirigens patrem et filium et spiritum, tres autem non statu sed gradu, nec substantia sed forma, nec potestate sed specie, unius autem substantiae et unius status et unius potestatis.» (Adversus Praxeam II,4).

«La unidad en la trinidad dispone a los tres, dirigiéndose al padre y al hijo y al espíritu, pero los tres no tienen diferencia de estado ni de grado, ni de substancia ni de forma, ni de potestad ni de especie, pues son de una misma sustancia, y de un grado y de una potestad.» (Contra Práxeas II,4).

   Anteriormente se utilizaba el vocablo griego triás (tríada). A partir de Tertuliano se fue extendiendo trinitas para generalizarse alrededor del s. IV, sobre todo a partir del Concilio de Nicea (año 325), en el que, para luchar contra el arrianismo, se aprobó el Credo, que desde entonces constituye la piedra angular de la fe cristiana. Todo él gira en torno a la Trinidad; así, su primer párrafo, está dedicado al Padre, mientras que el segundo y más extenso —que constituye su núcleo central— se refiere al Hijo, a Nuestro Señor Jesucristo, siendo el tercero el que se ocupa del Espíritu Santo. No vamos a dedicarnos aquí a las polémicas que surgieron en aquella época y que fueron resueltas por el Concilio de Constantinopla del año 381, donde se forjó definitivamente lo que ahora se conoce como el credo niceo-constantinopolitano.

   Muchísimos han sido los autores cristianos que se han ocupado de la Santísima Trinidad. Uno de los más grandes de toda la Cristiandad, san Agustín de Hipona, en su libro Los dogmas de la Iglesia, nos dice así en su capítulo I:

«Creemos en un solo Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Padre porque tiene un Hijo; Hijo porque tiene un Padre; Espíritu Santo porque procede del Padre y del Hijo. Así, pues, el Padre es el principio de la divinidad, y como siempre fue Dios, así también fue siempre Padre. De Él nació el hijo; pero no nació de Él el Espíritu Santo, porque este no es Hijo, y tampoco es ingénito, pero no es Padre; y no es hecho porque no viene de la nada; sino que es Dios procedente de Dios Padre y de Dios Hijo.
»El Padre es eterno, porque tiene un Hijo del que es Padre desde toda la eternidad. El Hijo es eterno, pues es coeterno con el Padre. El Espíritu Santo es eterno, puesto que es coeterno con el Padre y el Hijo.
»La Trinidad no se confunde con una sola persona, como afirma Sabelio; y la divinidad no está separada o dividida en cuanto a naturaleza, como dice blasfemamente Arrio. En cuanto a la persona uno es el Padre, uno es el Hijo y uno es el Espíritu Santo. Así, en cuanto a la naturaleza hay un solo Dios, que es Padre, Hijo y Espíritu Santo en la Santa Trinidad.»


La Santísima Trinidad

   Actualmente, el Catecismo de la Iglesia Católica, aprobado por la Carta Apostólica Lætamur magnopere, del papa Juan-Pablo II, el 15 de agosto de 1997, proclama de la Santísima Trinidad:

«232. Los cristianos son bautizados "en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo" (Mt 28,19). Antes responden "Creo" a la triple pregunta que les pide confesar su fe en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu: Fides omnium christianorum in Trinitate consistit ("La fe de todos los cristianos se cimenta en la Santísima Trinidad") (San Cesáreo de Arlés, Expositio symboli [sermo 9]).»
«253. La Trinidad es una. No confesamos tres dioses sino un solo Dios en tres personas: “La Trinidad consubstancial” (Concilio de Constantinopla II, año 553). Las personas divinas no se reparten la única divinidad, sino que para cada una de ellas es enteramente Dios: “El Padre es lo mismo que es el Hijo, el Hijo lo mismo que es el Padre, el Padre y el Hijo lo mismo que el Espíritu Santo, es decir, un solo Dios por naturaleza” (Concilio de Toledo XI, año 675). “Cada una de las tres personas es esta realidad, es decir, la substancia, la esencia o la naturaleza divina” (Concilio de Letrán IV, año 1215).»

«254. Las Personas divinas son realmente distintas entre sí. "Dios es único pero no solitario" (Fides Damasi). "Padre", "Hijo", Espíritu Santo" no son simplemente nombres que designan modalidades del ser divino, pues son realmente distintos entre sí: "El que es el Hijo no es el Padre, y el que es el Padre no es el Hijo, ni el Espíritu Santo el que es el Padre o el Hijo" (Concilio de Toledo XI, año 675). Son distintos entre sí por sus relaciones de origen: "El Padre es quien engendra, el Hijo quien es engendrado, y el Espíritu Santo es quien procede" (Concilio de Letrán IV, año 1215). La Unidad divina es Trina.»
«255. Las Personas divinas son relativas unas a otras. La distinción real de las Personas entre sí, porque no divide la unidad divina, reside únicamente en las relaciones que las refieren unas a otras: "En los nombres relativos de las personas, el Padre es referido al Hijo, el Hijo lo es al Padre, el Espíritu Santo lo es a los dos; sin embargo, cuando se habla de estas tres Personas considerando las relaciones se cree en una sola naturaleza o substancia" (Concilio de Toledo XI, año 675). En efecto, "en Dios todo es uno, excepto lo que comporta relaciones opuestas" (Concilio de Florencia, año 1442). "A causa de esta unidad, el Padre está todo en el Hijo, todo en el Espíritu Santo; el Hijo está todo en el Padre, todo en el Espíritu Santo; el Espíritu Santo está todo en el Padre, todo en el Hijo" (Concilio de Florencia, año 1442).»
«261 El misterio de la Santísima Trinidad es el misterio central de la fe y de la vida cristiana. Sólo Dios puede dárnoslo a conocer revelándose como Padre, Hijo y Espíritu Santo.»
   Finalmente y como dato curioso, en el primer texto conocido de la lengua española, su primer vagido, la Glosa 89, Folio 72r, Códice 60, de las Glosas Emilianenses, aparece también la invocación a la Santísima Trinidad:

«Cono aiutorio de nuestro dueno
dueno Christo dueno Salvatore
qual dueno get ena honore
e qual duenno tienent ela mandatione
cono patre cono spiritu sancto
enos sieculos de los sieculos»


Códice 60 de las Glosas Emilianenses
Ldo. Pedro López Martínez

viernes, 24 de mayo de 2013



MES DE MAYO - HIMNO AKÁTHISTOS[1]
   Con motivo del mes de mayo, publicamos algunas oraciones de los primeros escritores cristianos dirigidas a la Virgen María.
   Anfiloquio, que estudió en Antioquía, practicó la abogacía en Constantinopla y en el 373 fue hecho obispo de Iconio, dirige a santa María preciosas alabanzas que pueden ayudarnos…
   Reproducimos a continuación parte de uno de ellas:
Estrofa 4.ª
La Virtud de lo alto
La cubrió con su sombra
E hizo Madre a la esposa inviolable.
Aquel seno de Dios fecundado
Germinó como fértil arado
Para todo el que busca la gracia
Y aclama:
¡ALELUYA!

   El Himno Akáthistos (que literalmente significa «estando de pie», porque se canta en esta posición) es el himno mariano más famoso del Oriente cristiano y quizá de la Iglesia entera. Compuesto en griego, a finales del siglo V, es de autor desconocido. Su paternidad se ha atribuido a diversos personajes, pero no hay ninguna prueba concluyente, y quizá sea mejor así. Como dice un comentarista moderno, «está bien que el himno sea anónimo. Así el himno es de todos, porque es de la Iglesia».
Efectivamente, desde principios del siglo VI la Iglesia bizantina lo incluyó en su liturgia como la expresión más alta del culto a la Santísima Virgen y lo canta en muchas ocasiones, de modo especialmente solemne en el sábado de la 5.ª semana de Cuaresma. 

   La estructura métrica del texto original es de una perfección suma, difícil de verter a otras lenguas. Las veinticuatro estrofas que lo componen (unas más largas, otras más breves, alternativamente) se distribuyen por igual en dos partes: una evangélica y otra dogmática. La primera parte escenifica la narración evangélica en una serie de cuadros, que van desde la Anunciación al encuentro de María con el anciano Simeón en el Templo de Jerusalén. La segunda parte expone los principales artículos de la fe mariana de la Iglesia: perpetua virginidad, maternidad divina, mediación de gracia desde el Cielo. 

   El Himno Akáthistos es común a todos los cristianos de rito bizantino, sean católicos u ortodoxos. Constituye, pues, un puente vetusto y solemne hacia la plena comunión entre la Iglesia de Oriente y de Occidente. 





[1] La versión íntegra en castellano, vertida por el P. Jesús Castellano, está en http://www.akathistos.es/index_archivos/castellanocervera.pdf

jueves, 23 de mayo de 2013



SANTA MISA CANTADA SEGÚN RITO TRADICIONAL EN SEVILLA.


     Una Voce Sevilla nos informa que el próximo DOMINGO 26 MAYO –D.m.-, Festividad de la Santísima Trinidad, a las 10:30 HORAS, en el ORATORIO DE LA ESCUELA DE CRISTO, la Santa Misa según el Rito Romano tradicional que se oficia todos los Domingos y preceptos, será realizará de forma CANTADA. De este modo, y a cargo de la Schola Cantorum Iubilate Deo, de dicha Asociación, serán interpretadas todas las partes del ordinario (Misa de Ángelis) y del propio de la Misa de dicha festividad en sus melodías gregorianas.

    






EL EVANGELIO DEL REINO DE DIOS

   Con este título el papa Benedicto XVI dedica el capítulo tercero de su libro Jesús de Nazaret, I Parte, desde el Bautismo a la Transfiguración[1]. Comoquiera que ha sido el impulsor de lo que se ha dado en denominar la reevangelización [2], en el Año de la Fe que nos encontramos, bueno será recordar sus propias palabras sobre el Evangelio del Reino de Dios.

   La palabra evangelio forma parte del lenguaje de los emperadores romanos, que se consideraban señores del mundo, sus salvadores, sus libertadores. Las proclamas que procedían del emperador se llamaban evangelios, independientemente de que su contenido fuera especialmente alegre y agradable.

   Cuando los evangelistas toman esta palabra quieren decir que se trata de un mensaje con autoridad que no es sólo palabra, sino también realidad.

   El contenido central del Evangelio es que el Reino de Dios está cerca, anuncio que constituye realmente el centro de las palabras y la actividad de Jesús. La expresión Reino de Dios aparece en el Nuevo Testamento 122 veces; de ellas 99 se encuentran en los tres Evangelios sinópticos y 90 están en boca de Jesús. En el Evangelio de Juan y en los demás escritos del Nuevo Testamento el término tiene sólo un papel marginal. Se puede decir que, mientras el eje de la predicación de Jesús antes de la Pascua es el anuncio de Dios, la cristología es el centro de la predicación apostólica después de la Pascua.

   ¿Significa esto un alejamiento del verdadero anuncio de Jesús? ¿Es cierto lo que dice Rudolf Bultmann de que el Jesús histórico no tiene cabida en la teología del Nuevo Testamento, sino que por el contrario debe ser tenido aún como un maestro judío que, aunque deba ser considerado como uno de los presupuestos esenciales del Nuevo Testamento, no forma parte personalmente de él?

   Otra variante de estas concepciones que abren una fosa entre Jesús y el anuncio de los apóstoles se encuentra en la afirmación, que se ha hecho famosa, del modernista católico Alfred Loisy: Jesús anunció el Reino de Dios y ha venido la Iglesia. Son palabras que dejan transparentar cierta ironía, pero también tristeza: en lugar del tan esperado Reino de Dios, del mundo nuevo transformado por Dios mismo, ha llegado algo que es completamente diferente —¡y qué miseria!—: la Iglesia.

   ¿Es eso cierto? La formación del cristianismo en el anuncio apostólico, en la Iglesia edificada por él, ¿significa en realidad que se pasa de una esperanza frustrada a otra cosa diversa? El cambio del sujeto Reino de Dios por el de Cristo (y con ello el surgir de la Iglesia), ¿supone verdaderamente el derrumbamiento de una promesa, la aparición de algo distinto?

   La pregunta sobre la Iglesia no es una cuestión primaria; la pregunta fundamental se refiere en realidad a la relación entre el Reino de Dios y Cristo. De ello depende después cómo hemos de entender la Iglesia.

   Antes de profundizar en las palabras de Jesús para comprender su anuncio, puede ser útil considerar brevemente cómo se ha interpretado la palabra reino en la historia de la Iglesia. En la interpretación que los Santos Padres hacen de esta palabra clave podemos observar tres dimensiones.

   En primer lugar la dimensión cristológica. Orígenes ha descrito a Jesús como autobasileía, es decir, como el reino en persona. Jesús mismo es el reino.


Orígenes de Alejandría

   Una segunda línea interpretativa del significado de Reino de Dios, que podríamos definir como idealista o también mística, considera que el Reino de Dios se encuentra esencialmente en el interior del hombre. Esta corriente fue iniciada por Orígenes, que en su tratado Sobre la oración dice: Quien pide en la oración la llegada del Reino de Dios, ora sin duda por el Reino de Dios que lleva en sí mismo, y ora para que ese reino dé fruto y llegue a su plenitud… Puesto que en las personas santas reina Dios [es decir, está el reinado, el Reino de Dios]… Así, si queremos que Dios reine en nosotros [que su reino esté en nosotros], en modo alguno debe reinar el pecado en nuestro cuerpo mortal [Rm 6,12]… Entonces Dios se paseará en nosotros como en un paraíso espiritual [Gn 3,8] y, junto con su Cristo, será el único que reinará en nosotros… La idea de fondo es clara: el Reino de Dios no se encuentra en ningún mapa. Su lugar está en el interior del hombre. Allí crece y desde allí actúa.

   La tercera dimensión en la interpretación del Reino de Dios podríamos denominarla eclesiástica: en ella el Reino de Dios y la Iglesia se relacionan entre sí de diversas maneras y estableciendo entre ellos una mayor o menor identificación.

Esta última tendencia se ha ido imponiendo cada vez más sobre todo en la teología católica de la época moderna, aunque nunca se ha perdido de vista totalmente la interpretación centrada en la interioridad del hombre y en la conexión con Cristo.

   Volvamos, pues, al Evangelio, al auténtico Jesús. Nuestra crítica principal a esta idea secular-utópica del reino era: Dios ha desaparecido. Ya no se necesita e incluso estorba. Pero Jesús ha anunciado el Reino de Dios, no otro reino cualquiera. Es verdad que Mateo habla del reino de los cielos, pero la palabra cielo es otro modo de nombrar a Dios, palabra que en el judaísmo se trataba de evitar por respeto al misterio de Dios, en conformidad con el segundo mandamiento. Por tanto, con la expresión reino de los cielos se habla de Dios que está tanto aquí como allá.

   Podemos decirlo de un modo más explícito: hablando del Reino de Dios, Jesús anuncia simplemente a Dios, es decir, al Dios vivo, que es capaz de actuar en el mundo y en la historia de un modo concreto.

   Pero ahora debemos intentar precisar algo más el contenido del mensaje de Jesús sobre el reino desde el punto de vista de su contexto histórico. El anuncio de la soberanía de Dios se funda —como todo el mensaje de Jesús— en el Antiguo Testamento, que Él lee en su movimiento progresivo que va desde los comienzos con Abraham hasta su hora como una totalidad y que lleva directamente a Jesús.

   El mensaje de Jesús acerca del reino recoge afirmaciones que expresan la escasa importancia de este reino en la historia: es como un grano de mostaza, la más pequeña de todas las semillas. Es como la levadura, una parte muy pequeña en comparación con la masa, pero determinante para el resultado final.


El mensaje de Jesús

   Vemos con más detalle al menos un texto como ejemplo de la dificultad de entender el mensaje de Jesús, siempre tan lleno de claves secretas. Lucas 17,20s nos dice: A unos fariseos que le preguntaban cuándo iba a llegar el Reino de Dios, Jesús les contestó: “El Reino de Dios vendrá sin dejarse ver, ni anunciarán que está aquí o allá; porque mirad, el Reino de Dios está entre vosotros”.

   Hay una interpretación idealista que nos dice: el Reino de Dios no es una realidad exterior, sino algo que se encuentra en el interior del hombre. En ello hay mucho de cierto, pero también desde el punto de vista lingüístico esta interpretación resulta insuficiente.

   El tema del Reino de Dios impregna toda la predicación de Jesús. Por eso sólo podemos entenderlo desde la totalidad de su mensaje.





[1] RATZINGER, Joseph. 2007. Jesús de Nazaret, Primera parte, desde el Bautismo a la Transfiguración. 1.ª edición, septiembre de 2007. Madrid: La Esfera de los Libros, S.L. Páginas 73 a 90.
[2] Sobre ella habló el papa a los periodistas que le acompañaban en su vuelo desde Roma a Santiago de Compostela el día 6 de noviembre del 2007.

lunes, 20 de mayo de 2013



SOLICITUD AYUDA: 
En el día de ayer, recibimos un C.E de nuestro hermano dom. Edgardo Cruz Caballero Profeso de la Preceptoría de Norteamérica y Presidente de Una Voce Puerto Rico, donde reside,  mediante el cual pide que difundamos la necesidad que tienen  de un sacerdote hispano (o que conozca el español) y esté dispuesto a mudarse a Puerto Rico para hacerse cargo como Capellán del Apostolado Litúrgico Tradicional. Nos refiere nuestro hermano que ya han realizado las oportunas gestiones con diversos Institutos y Fraternidad de San Pedro, pero por el momento no es posible acceder a lo solicitado por la alta demanda que existe actualmente de sacerdotes para la Forma Extraordinaria. En esta labor cuentan con el beneplácito de las autoridades eclesiásticas de Puerto Rico.
Rogamos a todas las páginas web y blog hermanos difundan esta solicitud. Para cualquier tipo de información adicional que necesiten, rogamos contacten con nosotros a través de nuestro correo electrónico:

domingo, 19 de mayo de 2013


EL DESCENSO DEL ESPÍRITU SANTO Y LA VIDA DE LOS PRIMEROS CRISTIANOS



LA PROMESA DEL PARÁCLITO Y LA ELECCIÓN DE MATÍAS

La historia de la Iglesia cristiana comienza con el descenso del Espíritu Santo sobre los Apóstoles. Antes de su Ascensión al cielo, nuestro Señor Jesucristo mandó a sus apóstoles que no se apartasen de Jerusalén hasta ser revestidos de poder supremo desde lo alto. Esperando el cumplimiento de esta promesa del Señor, ellos después de rezar eligieron a Matías como el duodécimo Apóstol en lugar del traidor Judas; eligiendo al suplente de Judas, los Apóstoles condicionaron que el mismo debía ser testigo de la obra y Resurrección de Cristo.

En el quincuagésimo día después de la Pascua, en la festividad judía de Pentecostés, que coincidió con un domingo, los apóstoles se reunieron para rezar. Asimismo se encontraba presente junto a ellos la Madre de Dios y algunos otros cristianos, en total 120 personas.

EL ESPÍRITU SANTO Y SU EFECTO EN LOS FIELES

Como a las 9 de la mañana de repente se oyó un ruido parecido al de un viento fuerte, y este sonido llenó la casa del monte Sión donde se hallaban los Apóstoles (el cenáculo de Sión donde tuvo lugar la Última Cena) y sobre cada uno de ellos descansó una dividida lengua de fuego. Las señales externas eran necesarias para los hombres de aquella época, todavía insuficientemente espirituales, para llevarlos a la fe.

Los Apóstoles sintieron una gran animación, esclarecimiento y sed de predicación de la salvadora Palabra de Dios, o sea, la Santa doctrina de nuestro Señor Jesucristo. Repentinamente obtuvieron la capacidad de expresarse en varios idiomas.

INMEDIATAMENTE COMENZÓ LA EVANGELIZACIÓN



Para las fiestas de Pascua y Pentecostés, en Jerusalén se reunían los hebreos procedentes de diversos países. Viviendo durante tiempo prolongado fuera de Palestina, olvidaron la lengua hebrea, de suerte que sólo hablaban los idiomas de los países donde moraban permanentemente. Por tanto fueron llamados "helenistas," mientras que los gentiles que fueron convertidos a la fe judía se denominaban "prosélitos." Para la fiesta de Pascua se juntaron en Jerusalén entre uno y dos millones de ellos.

Muchos de ellos sintieron el ruido y se reunieron alrededor de la casa donde se encontraban los Apóstoles. Éstos salieron y comenzaron su predicación dirigiéndose a cada uno en el idioma de su país. Algunos quedaron asombrados, mientras que otros se burlaban, diciendo: "Están embriagados del vino dulce."

Entonces, el Apóstol Pedro, a quien acompañaban los otros once Apóstoles, pronunció palabras potentes, diciendo que ellos no estaban embriagados ya que no es más que la hora de la mañana, sino que Dios hizo cumplir la profecía del santo Profeta Joel referente al descenso del Espíritu Santo. También el Apóstol Pedro dijo acerca del Salvador, "a Quien vosotros habéis matado, pero Dios Lo ha resucitado, y Él, después de su gloriosa Ascensión, ha enviado al Espíritu Santo."

LOS PRIMEROS EFECTOS DE LA GRACIA DE DIOS EN LA IGLESIA PRIMITIVA

El sermón del Apóstol Pedro estuvo impregnado con la fuerza espiritual y con el amor para con los extraviados judíos. Estos se enternecieron y preguntaban: "¿Qué tenemos que hacer?" El Apóstol contestó: "Arrepentís y recibid el bautismo para la absolución de los pecados, luego obtendréis el don del Espíritu Santo." En aquel día fueron bautizados 3.000 hombres.

Después de Pentecostés los Apóstoles Pedro y Juan iban hacia el templo para orar. En la entrada del templo se encontraba sentado un mendigo, cojo desde su nacimiento, que no podía caminar y suplicaba por una limosna. El Apóstol Pedro le dijo: "No tengo ni plata ni oro, pero lo que tengo te doy: en nombre de Jesús Nazareno Cristo, levántate y anda." Éste saltó y se alejó alabando a Dios.

Este milagro impresionó mucho al pueblo. Después de las palabras pronunciadas por el Apóstol Pedro se bautizaron 2.000 hombres. De esta manera, el número de los cristianos dentro de un corto lapso ascendió hasta 5.000 personas.

LA VIDA DE LA PRIMERA COMUNIDAD CRISTIANA

Los primitivos cristianos se reunían diariamente en el templo y escuchaban los sermones de los Apóstoles, y en los días del Señor (domingos) se juntaban en casas particulares para oficiar la Santa Eucaristía (Liturgia) y con el fin de comulgar de los Santos Cuerpo y Sangre de Cristo.

Asimismo, tenían caridad mutua, de suerte que parecía que tenían un sólo corazón y una sola alma. Muchos cristianos vendían sus haciendas, y el dinero recibido lo entregaban a los Apóstoles y a los pobres.

EL SUCESO DE ANANÍAS Y SAFIRA



Un hombre llamado Ananías con su esposa Safira había vendido su hacienda y trajeron el dinero recibido a los Apóstoles, pero escondieron una parte del mismo. Lo hicieron por dos razones. Por un lado, querían glorificarse entre los cristianos como abnegados y buenos, ya que toda su posesión la dieron a los pobres, y por otro, clandestinamente querían vivir para su propio placer teniendo suficiente plata. Con el fin de cortar de raíz este espíritu nada cristiano, el Apóstol Pedro explicó que la propiedad pertenecía a Ananías y Safira, encontrándose completamente bajo su poder, pero el acto cometido fue un gran pecado. Pedro dijo: "Ananías, ¿por qué permitiste a Satanás introducir en tu corazón el pensamiento de mentir al Espíritu Santo? No mentiste a los hombres, sino a Dios." Al instante, Ananías y luego Safira cayeron muertos.

Los Apóstoles realizaban muchos milagros, y aun la sombra del Apóstol Pedro sanaba a los enfermos. La abundancia de los dones del Espíritu Santo regocijaba a los creyentes y convertía al cristianismo a numerosos incrédulos. Sin embargo, los envidiosos jefes judíos odiaban a los Apóstoles.

LOS DIÁCONOS

En medio de los cristianos se encontraban los judíos de Palestina y los llegados de otros países, llamados "helenistas." Éstos últimos murmuraban quejándose que sus viudas recibían menos subsidios durante la distribución.

Por consiguiente, los Apóstoles sugirieron que los creyentes eligiesen siete varones piadosos, sobre quienes los Apóstoles impusieron orando las manos, lo que produjo el descenso del Espíritu Santo. De esta manera apareció la sagrada dignidad de los "diáconos" (la palabra diácono significa "servidor").

Aparte de la distribución de los subsidios, los diáconos ayudaban a los apóstoles en sus sermones y ejecución de los sacramentos.

Fuente: www.primeroscristianos.com 


Interesante artículo del Diario El Mundo sobre los problemas que padecen los Cristianos en un país como Pakistan de mayoría musulmana. 

Enlace:

Fuente: Diario el Mundo 19/05/2013

Los cristianos de Pakistán

Pakistaníes, en la misa del domingo en la iglesia de la Resurrección en Lahore. | M. B.

Pakistaníes, en la misa del domingo en la iglesia de la Resurrección en Lahore. | M. B.
     Comulgan y rezan el Credo como en un país cristiano, pero son pakistaníes y viven en Lahore, la capital de la provincia del Punjab, la más poblada de Pakistán, en el este del país. Las calles de la ciudad están casi desiertas el domingo a las ocho y media de la mañana, el día de descanso semanal en el país, pero ya hay fieles en la iglesia de la Resurrección, una catedral edificada por los británicos en 1877, que ahora se levanta mastodóntica en medio de las mezquitas en Lahore.

"El cristianismo existe en esta zona desde el siglo primero. Comerciantes armenios lo trajeron aquí", explica el obispo emérito de Lahore, Alexander John Malik, como diciendo que ellos no son unos intrusos, hace centurias que están ahí, aunque Pakistán se declare ahora una república islámica y los cristianos sean minoría.

Cada domingo por la mañana hay misa en la iglesia de la Resurrección. Primero en inglés, y después en urdú, la lengua oficial de Pakistán. La catedral está rodeada de un muro, y un policía con pose de holgazán hace guardia en la entrada, sin molestarse demasiado a registrar a aquellos que acceden al recinto.

Dentro de la iglesia, la misa es como en un país cristiano, si no fuera por el calor sofocante y el sermón del sacerdote que recuerdan que aquello es Pakistán. "Hay gente que es civilizada y condena a los terroristas que matan cada día", explica el cura. Las oraciones son por las elecciones parlamentarias que se celebraron el pasado 11 de mayo en el país. Y por la paz, tan efímera a veces en Pakistán.

"Los estudiantes universitarios obtienen veinte puntos extra si saben recitar de memoria el Corán", el obispo Malik empieza enumerando algunos de los agravios que sufren los cristianos en el país. Aunque sean alumnos brillantes, sus calificaciones siempre serán inferiores por no estudiar el libro sagrado del islam.

"Tampoco podemos recibir ayudas sociales", añade, y pone un ejemplo. "Cuando hay un terremoto o cualquier otro desastre natural, no tenemos derecho a ayuda porque nos dicen que proviene del zakah", se queja, en referencia a la aportación a la comunidad que los musulmanes hacen por prescripción coránica para en teoría ayudar a los necesitados, sea cual sea su religión, pero que en Pakistán sólo reparten entre sus iguales, según el obispo Malik.

Sin embargo, lo peor es la ley de blasfemia, asegura. Aprobada durante el régimen del general Zia-ul Haq en los años ochenta, establece que nadie puede decir nada en contra del Corán y el profeta Mahoma y, cuando se pronuncia su nombre, todo el mundo debe contestar "la paz esté con él". "Ése no es el problema, sino el mal uso de la ley", lamenta el religioso. Es decir, que acusen a los cristianos de haber blasfemado, cuando no lo hicieron, algo que ha ocurrido en múltiples ocasiones.

El gobernador de la provincia de Punjab, Salman Tasir -del Partido del Pueblo de Pakistán, de la desaparecida Benazir Bhutto-, fue asesinado en 2011 por proponer una revisión de la ley. Ahora es impensable que ningún otro partido ni político se meta en camisa de once varas, planteando una modificación legislativa. Ni tan siquiera la Liga Musulmana del ex primer ministro Nawaz Sharif, dice el obispo, aunque haya ganado holgadamente las elecciones legislativas. A los cristianos en Pakistán les queda la misa de los domingos por la mañana, y la fe que, dicen, mueve montañas.

jueves, 16 de mayo de 2013





LA ORACIÓN MÁS ANTIGUA DIRIGIDA A LA VIRGEN. “SUB TUUM PRAESIDIUM

  
    Con motivo del mes de mayo, recogemos este texto sobre una de las primeras oraciones dirigidas a la Virgen por los primeros cristianos.


EN UN PAPIRO EGIPCIO

    Edgar Lobel, experto en papirología de la Universidad de Oxford, dedicó su vida al estudio de los papiros encontrados en Egipto. Como es conocido, el clima extremadamente seco de la mayor parte de Egipto ha hecho que se conserven multitud de fragmentos de papiros antiquísimos, con textos de hace milenios, en griego y en copto. Muchos de estos textos se habían perdido. En otros casos, los papiros sirven para confirmar la antigüedad de textos que sí que se habían conservado a través de sucesivas copias o traducciones.



Uno de estos papiros, descubierto en las proximidades de la antigua ciudad egipcia de Oxirrinco, contenía una oración a la Virgen. Y no cualquier oración, sino una plegaria que continuamos rezando hoy en día, la oración Sub tuum praesidium. La versión latina es:

Sub tuum praesidium
confugimus,
Sancta Dei Genitrix.
Nostras deprecationes ne despicias
in necessitatibus nostris,
sed a periculis cunctis
libera nos semper,
Virgo gloriosa et benedicta.

La versión castellana, es muy conocida:

Bajo tu amparo nos acogemos,
santa Madre de Dios;
no deseches las súplicas
que te dirigimos en nuestras necesidades,
antes bien, líbranos de todo peligro,
¡oh siempre Virgen, gloriosa y bendita!

Y la versión en griego clásico, que es precisamente la que se encontró en el papiro. Basta fijarse con detenimiento en la foto del papiro para reconocer las palabras griegas originales:

Ὑπὸ τὴν σὴν εὐσπλαγχνίαν,
καταφεύγομεν, Θεοτόκε.
Τὰς ἡμῶν ἱκεσίας,
μὴ παρίδῃς ἐν περιστάσει,
ἀλλ᾽ ἐκ κινδύνων λύτρωσαι ἡμᾶς,
μόνη Ἁγνή, μόνη εὐλογημένη.




     Cabe destacar la presencia del término Theotokos (en este caso, Theotoke, en vocativo), es decir, “Madre de Dios”.

    Dos siglos después, en el Concilio de Éfeso, se reconoció de forma solemne que este título era adecuado para la Virgen María, contra el parecer de Nestorio.

   Es decir, en Éfeso, la Tradición de la Iglesia fue defendida contra los que preferían sus propios razonamientos a la enseñanza de siempre de la Iglesia.

     Resulta impresionante rezar esta oración, sabiendo que los cristianos la rezaban ya, por lo menos, en el año 250 d.C., que es la fecha en la que Edgar Lobel dató el papiro en el que se encontraba.

     Nosotros no la hemos recibido de los arqueólogos, sino de la tradición de la Iglesia, a través del latín en el caso de la Iglesia Latina o del griego y el eslavonio antiguo en Oriente.

     Resulta agradable, sin embargo, que la arqueología nos muestre una vez más que la tradición no es algo inventado, sino que verdaderamente nos transmite la herencia que los primeros cristianos recibieron de Cristo y de los Apóstoles.

THEOTOKOS, LA MADRE DE DIOS

     La oración Sub tuum praesidium es un testimonio entrañable, probablemente el más antiguo y el más importante en torno a la devoción a Santa María. Se trata de un tropario (himno bizantino) que llega hasta nosotros lleno de juventud. Es quizás el texto más antiguo en que se llama Theotokos a la Virgen, e indiscutiblemente es la primera vez que este término aparece en un contexto oracional e invocativo.



     G. Giamberardini, especialista en el cristianismo primitivo egipcio, en un documentado estudio ha mostrado la presencia del tropario en los más diversos ritos y las diversas variantes que encuentra, incluso en la liturgia latina.

     La universalidad de esta antífona hace pensar que ya a mediados del siglo III era usual invocar a Santa María como Theotokos, y que los teólogos, como Orígenes, comenzaron a prestarle atención, precisamente por la importancia que iba adquiriendo en la piedad popular. Simultáneamente esta invocación habría sido introducida en la liturgia.

     En el rito romano, su presencia está ya testimoniada en el Liber Responsalis, atribuido a San Gregorio Magno y es copiado en el siglo IX en la siguiente forma: “Sub tuum praesidium confugimus, Sancta Dei Genitrix”. Algunos manuscritos de los siglos X y XI, presentan unas deliciosas variantes de esta oración, manteniendo intacta la expresión Santa Dei Genitrix, en estricta fidelidad a la Theotokos del texto griego.

     Se trata de traducciones fidelísimas del texto griego, tal y como aparece en el rito bizantino, en el que se utiliza la palabra griega eysplagknían, para referirse a las entrañas misericordiosas de la Madre de Dios.

    La consideración de la inmensa capacidad de las entrañas maternales de la Madre de Dios está en la base de la piedad popular que tanta importancia dio al título Theotokos para designar a la Madre de Jesús.

   Y quizás como lo más importante sea el hecho de que el testimonio del Sub tuum praesidium levanta la sospecha de que el título Theotokos se origina a mediados del siglo III en la piedad popular como invocación a las entrañas maternales de Aquella que llevó en su seno a Dios. Esta vez, quizás, la piedad popular fue por delante de la Teología. Al menos, es muy verosímil que así fuese.

     Los fieles que, con sencillez, rezan esta oración a la Sancta Dei Genitrix, laTheotokos, la Madre de Dios,  porque la han recibido de manos de la Iglesia, son los que están más cerca de lo que transmitieron los primeros cristianos y, por lo tanto, más cerca de Cristo.

     La versión latina de esta oración ha sido inmortalizada en la música especialmente por Antonio Salieri y Wolfgang Amadeus Mozart


sábado, 11 de mayo de 2013


MONSEÑOR JOSÉ APARECIDO GONÇALVES DE ALMEIDA, OBISPO AUXILIAR DE BRASILIA

8-8-2013.

     Nuestro Amigo y Capellán de Honor de la Militia desde el 24 de febrero de 1999 ha sido nominado Obispo titular de Enera y Auxiliar de Brasilia; celebró en nuestra Iglesia Magistral la Santa Misa solemne por la fiesta de la Magione el pasado año, festejando, al mismo tiempo, sus 25 años de sacerdocio. Será consagrado en la catedral de Brasilia el 22 de junio próximo. Al Excmo. Amigo y Capellán le manifestamos nuestra enhorabuena y le trasmitimos nuestros afectuosos votos de felicidad desde la Militia Templi.

RENUNCIAS Y NOMBRAMIENTOS, 8-5-2013.
NOMBRAMIENTO COMO AUXILIAR DE BRASILIA (BRASIL)

    El Santo Padre ha nominado Obispo Auxiliar de la Archidiócesis de Brasilia (Brasil) al Reverendo Monseñor José Aparecido Gonçalves de Almeida, del clero de la diócesis de San Amaro, hasta ahora Subsecretario del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, asignándole la sede titular episcopal de Enera.

     El Reverendo Mons. José Aparecido Gonçalves de Almeida nació el 21 de julio de 1960 en la ciudad de Ourinhos (San Pablo). Fue incardinado en la diócesis de San Amaro, donde recibió la ordenación sacerdotal el 21 de diciembre de 1986. Frecuentó el Curso de Filosofía de la FAI (Facultades Asociadas de Ipiranga), en San Pablo (desde 1980 hasta 1982) y el Curso de Teología de la Facultad “Nuestra Señora de la Asunción”, de San Pablo (de 1983 a 1986). Consiguió también el doctorado en Derecho Canónico en el Pontificio Ateneo de la “Santa Cruz”.

    Durante el curso de su ministerio sacerdotal desempeñó las funciones de Vicario Parroquial y después Administrador Parroquial de la parroquia de la “Santa Cruz”, en Parelheiros, diócesis de San Amaro (de 1987 a 1988); fue Párroco de la parroquia de “Nuestra Señora del Perpetuo Socorro”, en Jardim Prudência, en la diócesis de San Amaro (de 1988 a 1990); Adjunto a la Secretaría del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, en Roma (desde 1994 en adelante).

     Actualmente desempeña el cargo de Subsecretario del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos.