CONTACTA CON NOSOTROS

La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo – Milicia del Temple, es un instituto totalmente nuevo dentro de la Iglesia Católica, aunque inspirado en la antigua Orden.

1º.- No reivindica ninguna sucesión histórico – jurídica con la antigua Orden del Temple abolida en 1314, como lo hacen otras asociaciones autodenominadas “templarias”, que no es otra cosa que una total falsedad.

2º.- No tiene nada que ver con las creencias esotéricas de todas y cada una de estas asociaciones.

3º.- La Santa Sede ha prohibido a la Milicia del Temple tener contactos con este tipo de asociaciones.

Aprobada por la Santa Iglesia Católica, l a Milicia del Temple – Pobres Caballeros de Cristo, se complace en recibir a hombres y mujeres católicos. Por tal motivo, pedimos que cuando se pongan con nosotros en contacto por primera vez, incluyan los siguientes detalles: Su nombre y apellidos, localidad y provincia donde residen, parroquia a la que pertenecen, edad, si conoce a algún caballero o dama personalmente y si no, como se enteró de nosotros. No buscamos en este primer contacto una biografía completa, pero si un pequeño perfil a través del cual comenzar el proceso para tener en consideración su petición de unirse a nosotros.

Nuestra dirección de contacto es: infomilitiatempli@gmail.com

sábado, 24 de agosto de 2013

EL SAMURAI DE CRISTO

Información de Gaudium Press, Ago-21-2013.
   Osaka (Miércoles, 21-08-2013, Gaudium Press) A través de un documento de 400 páginas, la Conferencia de Obispos Católicos de Japón presentó ante la Congregación para las Causas de los Santos en la Santa Sede toda la información relevante sobre la vida de Takayama Ukon, un señor feudal del siglo XVI, quien prefirió perder sus tierras y honores antes que renunciar a su fe. Según la agencia Asia News, los prelados esperan poder celebrar su llegada a los altares en 2015, cuando se cumplan 400 años de su fallecimiento.
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Estatua de Takayama Ukon en Takatsuki, Japón.
     Este notable católico, Señor del castillo Takatsuki, se convirtió en un ejemplo de fidelidad a la fe para los fieles de Japón y, habiendo practicado la antigua disciplina del bushido ("el camino del guerrero) antes de su conversión, ha sido apodado como "el samurai de Cristo". Takayama Ukon nació en el territorio que hoy corresponde a Osaka en 1552, de una familia noble con el título de "daimyo", señores feudales con derecho a constituir un ejército y tener samurais a su servicio. Su padre abrazó la fe católica cuando Ukon tenía doce años, así que fue bautizado con el nombre de Justo. Muchos de su entorno se convitieron siguiendo su ejemplo.
   Cerca de final del siglo, Japón fue dominado por Toyotomi Hideyoshi, conocido como el segundo "gran unificador" del país, quien fue convencido de expulsar a los misioneros cristianos en 1587. Mientras muchos señores renunciaron a la fe por la prohibición, Justo y su padre permanecieron fieles y perdieron sus territorios y sus honores. Durante varios años vivieron bajo la protección de señores amigos, pero la prohibición definitiva de la fe en 1614 lo llevó al exilio, liderando un grupo de 300 creyentes que navegaron hacia Filipinas.
En este país fue acogido por los misioneros jesuitas, pero sólo pudo vivir su fe libremente durante 40 días, tras los cuales murió por una enfermedad a la edad de de 63 años. A su muerte recibió un funeral con los plenos honores militares que correspondían a su dignidad de daimyo.
La causa de beatificación
   La apertura de su causa de beatificación ya había sido solicitada por el clero de Filipinas en el siglo XVII, pero la política de aislamiento de Japón en la época hizo imposible obtener la documentación necesaria sobre su vida.
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Modelo del castillo Takatsuki, al cual renunció Takayama Ukon por mantener la fe cristiana.
   Una segunda petición de apertura fracasó por motivos formales en la presentación de la misma en 1965. "La aplicación no fue aceptada porque nadie sabía cómo reunirla ni cómo era la mejor forma de promover su caso", explicó el P. Hiroaki Kawamura, quien dirige la Comisión Diocesana que envió la documentación a Roma. Según el sacerdote, esta tercera presentación fue mucho mejor preparada y se tiene mayor confianza sobre su éxito.
   Como parte de los preparativos de la solicitud, el Azobipso de Osaka y Presidente de la Conferencia de Obispos de Japón, Mons, Leo Jun Ikenaga, escribió una carta en octubre de 2012 a Su Santidad Benedicto XVI, quien afirmó en ese momento que tendría una "especial consideración" sobre esta solicitud.
   Takayama Ukon sería el primer japonés en ser llevado a los altares de manera individual, ya que tanto los 42 santos como los 393 beatos relacionados al país fueron mártires que dieron su vida en el período Edo (1603 a 1867) y sus memorias se celebran de forma grupal. El "samurai de Cristo", en cambio podría destacarse individualmente como un ejemplo de vida japonés completamente configurado a los valores del Evangelio.
   "Takayama nunca fue desorientado por quienes lo rodearon. De manera persistente vivió una vida en la que siguió su consciencia", aseguró el P. Kawamura. "Condujo su vida de forma apropiada para un santo y continúa inspirando valor a muchas personas aún hoy", concluyó.



Contenido publicado en es.gaudiumpress.org.
         Enlace   http://es.gaudiumpress.org/content/49950-Iglesia-en-Japon-solicita-apertura-de-causa-de-beatificacion-para-el-llamado--samurai-de-Cristo-#ixzz2cvYqJSnF 

jueves, 22 de agosto de 2013

SOBRE LOS ENLACES DE ESTE BLOG

   Como podrán observar nuestros lectores, hemos introducido algún enlace más en nuestro blog, concretamente en el apartado de "páginas webs y blog recomendados", con estos nuevos enlaces intentamos aprovechar la tecnología al máximo, de esta forma intentamos contribuir en la medida de lo posible lo que supone muchas veces desplazarnos desde nuestro lugar de residencia a otro país o a otro punto de la geografía española y que en la mayoría de las veces implica que olvidemos durante esos días seguir sobre todo nuestras horas canónicas. Para ello  con el fin de apoyar a todos estos viajeros tenemos los siguientes enlaces, alguno que ya estaba y otros que los hemos introducido:


Enlace de la Archidiócesis de Madrid. En dicha página existe una pestaña que nombrada como "Oración y Liturgia" en la cual si posamos el ratón nos saldrá un apartado que se titula "Lecturas de Misa", pues bien, en cuanto le demos, a mitad de página nos saldrá un buscador en el cual introduciendo la fecha que queremos nos aparecerá las lecturas correspondientes a dicho día.


Un clásico para seguir las horas canónicas en latín. Excelente página. Para seguir las horas una vez nos aparezca la página deberemos pulsar en la parte superior donde pone PC y se nos abrirá otra página donde aparecen las horas y el buscador del día que queremos. Repito, excelente página. Igualmente en el inicio de esta página existe otra pestaña a través de la cual accedemos a Sancta Missa.


Muy buena página para tener a nuestra disposición la Liturgia de las Horas.


Excelente página de los Padres de la Fraternidad Cristo Sacerdote y Santa María Reina con oraciones y alabanzas bellísimas a Nuestra Señora la Virgen María, así como comentarios a noticias católicas de actualidad.

martes, 20 de agosto de 2013

   SOBRE LA LITURGIA TRADICIONAL.

   Ya hemos introducido en el blog dos artículos sobre la problemática suscitada por la parte del Decreto que pretender obligar a las Franciscanos de la Inmaculada a renunciar a la Misa Tradicional y no he podido resistirme a realizar un comentario, Dios quiera que no sea desafortunado pues no domino el arte de la oratoria y menos el de la expresión escrita pero en cualquier caso si el de decir lo que realmente pienso.

   Llevamos ya unos años con el tan traído tema de la libertad de utilizar por los sacerdotes o bien el Misal del Beato Juan XXIII o bien el del Papa Pablo VI. El último episodio de esta controversia ha sido por decirlo de alguna manera, esta prohibición a este Instituto religioso.

   En este blog se han publicado artículos varios sobre el significado del Cristianismo en la civilización occidental, como uno de los tres pilares de la misma junto al Derecho Romano y a la Filosofía griega, y también nos hemos atrevido a decir que ese cemento del pilar llamado cristianismo el que ha hecho que sirva de nexo de unión al resto del pilar y lo mantenga robusto y fuerte sin lugar a duda ha sido la liturgia tradicional, creo que a estas alturas, esto es algo que nadie debería poner en duda. No se trata de ningún dogma de fe hacer esta afirmación, se trata de una verdad palpable, cualquier historiador conocedor de la historia de la Iglesia, de la historia de nuestra vieja Europa sea o no católico si es justo y objetivo en su apreciación le dará el valor que desde aquí le estoy dando a esta afirmación.

   Es muy triste ver que una liturgia como la tradicional, que se ha mantenido a lo largo de los siglos,  que ha servido para unir en la adoración a Dios Nuestro Señor a gentes de distintos países del orbe cristiano, que ha servido para que el Latín, la madre de muchas de nuestras lenguas, se mantenga viva y hoy podamos decir que aun no es una lengua muerta, repito es triste y lamentable que esta riqueza,  este tesoro de la Iglesia que el Santo Padre Benedicto XVI quiso proteger y poner en valor para que nuevamente fuese utilizada libremente dentro de la Iglesia Católica sea uno de los motivos que más controversias está causando dentro de los Católicos.
Me sorprende y mucho el hecho de que ya se haya designado con un nombre a los seguidores de la liturgia tradicional, “tradicionalistas”, y lo que más me duele es que es utilizado en algunos casos de forma despectiva y excluyente por los que con tanto ahínco pelean contra este grupo de católicos y que en su día también criticaron y estuvieron frente a Benedicto XVI, esos que dejaron sólo al Santa Padre, al sucesor de Pedro en la tierra, esos que intentaron derribarle y que se alegraron cuando en uno de los mayores gestos de humildad que puede tener un persona se retiró a un segundo plano cuando estaba al frente de más de mil millones de fieles (que pocos políticos, por no decir ninguno, serían capaz de realizar semejanteacto), me imagino que muchos lo celebraron y se creyeron vencedores de una batalla que realmente han perdido, si, han perdido la batalla más importante de su vida como católicos,  la batalla de la coherencia con el ser católico, dejaron de ser fieles al Santo Padre, pasaron de ser críticos a ser enemigos, a amenazar con abandonar la casa común que formamos todos los católicos.

   Hoy, he vuelto a leer algunos párrafos del excelente libro del Padre Manuel María de Jesús, de la Fraternidad Cristo Sacerdote y Santa María Reina, es un libro cuya lectura recomiendo, solo el título del libro habla por sí mismo  Summorum Pontificum ¿Un problema o una riqueza? , en el mismo se reseñan citas de algunos cardenales que hacen honor al título del libro, en el cual evidentemente lo que deja claro que este tesoro que tiene la Iglesia conocido como la liturgia tradicional no es un problema como quieren hacer ver algunos, sino una riqueza que muchos queremos que se mantenga ya que hemos elegido  acercarnos a Dios y rezar a él como lo hacían nuestros antepasados, como se ha hecho en la Iglesia durante siglos y esto no significa ni mucho menos negarse a aceptar la evolución de la sociedad y que ésta no se traslade a la Iglesia, ni muchos menos, significa que queremos proteger es inmensa riqueza que aunque no está guardada en los museos vaticanos es digna de la más alta protección. Queremos y pedimos que la Iglesia se mantenga fiel a toda la obra que han hecho y construidos tantos y tantos católicos muchos de los cuales murieron mártires de la fe por mantenerse fieles a la obra de Dios. Dejo una de las citas que aparecen en el libro del Padre Manuel María de Jesús, corresponde al Santo Padre Benedicto XVI:

   “No hay ninguna contradicción entre una y otra edición del Missale Romanum. En la historia de la Liturgia hay crecimiento y progreso pero ninguna ruptura. Lo que para las generaciones anteriores era sagrado, también para nosotros permanece sagrado y grande y no puede ser improvisamente totalmente prohibido o incluso perjudicial. Nos hace bien a todos conservar las riquezas que han crecido en la fe y en la oración de la Iglesia y de darles el justo puesto”.

Un Pobre Caballero de Cristo.

  

viernes, 16 de agosto de 2013


PEREGRINACIÓN CATÓLICA A CACICA (SUCEAVA-RUMANÍA)



La basilica minor católica y santuario nacional Adormirea Macii Domnului, en Cacica. Foto del autor.

   Los muchísimos monasterios de Bucovina son una muestra de la religiosidad del pueblo rumano, declarados por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. La mayoría de los rumanos son cristianos ortodoxos (89 %), existiendo otras creencias como los cristianos católicos (5,60 %), protestantes (3,70 %), musulmanes (0,40 %) y otras minorías.
   En el Norte del país se encuentra la pequeña ciudad de Cacica, de unos 4.500 habitantes, donde radica la iglesia católica de la Asunción de la Virgen María, convertida en Basilica Minor por el papa Juan-Pablo II, en el año 2000 y, en la actualidad, santuario nacional. Es uno de los mayores centros de peregrinación del catolicismo de todo el Este de Europa. Todos los años se celebra allí esta peregrinación el día 15 de agosto, con gran solemnidad y con motivo de la Asunción de la Virgen María.
Cacica fue fundada a finales del s. XVIII por un grupo de familias polacas que trabajaban allí en sus famosas minas de sal. De ahí que desde entonces exista en ella una gran comunidad polaca que fue la que fundó la iglesia de la Asunción de la Virgen María en el año 1904. 
   Cada año, durante los días 14 y 15 de agosto, tiene lugar en Cacica esta impresionante peregrinación para hacer sus pedimentos a la Virgen María, para confesarse y para participar en la Santa Misa en la gran explanada existente frente a la puerta procesional de la basilica minor. Los peregrinos, ante la carencia de lugares de hospedaje, duermen en tiendas de campaña o al aire libre junto al santuario. La víspera del 15 de agosto tiene lugar una procesión   con   velas,  pero  el  mayor  acto  tiene  lugar —¿cómo no?— el citado día 15, donde a las 11 de la mañana tiene lugar en la explanada de la basílica una solemne misa, de unas dos horas de duración. Asisten peregrinos católicos de toda Rumanía y de los países vecinos: Ucrania, República de Moldova, Grecia, Italia (este año han venido varios grupos de monjas), Austria, Alemania, Hungría, Francia y, sobre todo, de Polonia. La misa ha sido concelebrada este año por un total de 40 sacerdotes, tanto nacionales como extranjeros, y 3 obispos: El de Iaşi, que la presidió, monseñor Petru Gherghel, su obispo auxiliar, monseñor Aurel Perca, y ¡el obispo de Lérida!, monseñor Joan Piris Frigola.
Entre las autoridades civiles se encontraban presentes: El presidente del Conciliul Judeţean Suceava, Ioan Cătălin Nechifor, el embajador de Polonia en Bucarest, la alcaldesa de Cacica, Elena Boloca y, comenzada la misa, llegó el primer ministro rumano, Victor Ponta, procedente del monasterio ortodoxo de Putna, en las cercanías que, tras la misa, marchó de nuevo a este monasterio. Desde el lugar donde se bajó de su vehículo, en las proximidades de la basílica, rodeado de una fuerte escolta, fue recibido por el pueblo con ramos de flores de albahaca y un anciano le dio la bienvenida con estas palabras: Bine aţi venit, Maria Ta![1] Ponta le contestó que no se esperaba tal recibimiento. A continuación una mujer le regaló un ramo de flores de albahaca, que el primer ministro entregó a su hija, Irina, que le acompañaba.  


El primer ministro Victor Ponta y su séquito en la peregrinación del 15-8-13. Fuente: Adevărul del 16-8-13

   La mañana no acompañó a los peregrinos ya que la lluvia no cesó durante toda la misa y la temperatura rondaba los 18º C. Mas estas adversidades climatológicas no desanimaron a los peregrinos que en número aproximado de 25.000[2] llenaron completamente la explanada y las cercanías. Testigo de todo ello es el autor de esta pequeña crónica que tuvo que dejar el coche a una distancia de más de 2 km del santuario y en una huerta particular donde admitían, previo pago de 10 lei, el aparcamiento de cada vehículo. Pero la cola de vehículos aparcados llegó hasta los 5 km de distancia. Según fuentes del diario Adevărul, fue de 6.000 el número de vehículos estimados.

   Al comienzo de la Santa Misa Solemne Pontifical, el presidente de la misma, el obispo de Iaşi, monseñor Petru Gherghel, dirigió unas palabras de agradecimiento tanto a las autoridades eclesiásticas cuanto a las civiles y, muy especial y emotivamente, a todos los peregrinos que, desafiando las adversas condiciones meteorológicas, abarrotaban completamente tanto la explanada donde se celebrada la Santa Misa como sus proximidades.
   La Santa Misa continuó acompañada de música de órgano y un excelente coro que cantó tanto en rumano como en latín diversas obras.


Detalle de la Misa en la basilica minor y santuario nacional de Adormirea Macii Domnului, en Cacica (Suceava, Rumanía). Peregrinación del 15-8-13. Foto del autor.

   Fue especialmente emotivo el momento de las preces, donde fueron dichas por los peregrinos asistentes en sus lenguas nativas; así, principiaron en rumano y continuaron en polaco, húngaro, alemán, italiano, francés, ucraniano y griego. ¡Lástima que no supiera el autor que el protocolo exigía anotarse antes de misa para poder recitarlas también en español! Que se sepa, solamente asistieron como españoles: El autor, su esposa e hijo, amén del ya citado obispo de Lérida.
   Pero este enojo desapareció cuando el obispo de Iaşi, inmediatamente antes de dar por finalizada la Santa Misa, concedió la palabra a nuestro obispo de Lérida, el cual, durante más de 10 minutos, explicó, en español, auxiliado por un sacerdote rumano que sirvió de traductor, el motivo de su estancia en Cacica. Habló de la existencia de un convenio entre la diócesis de Iaşi y la de Lérida, a través del cual esta diócesis forma a seminaristas y sacerdotes rumanos en Lérida dado que las condiciones en Rumanía del catolicismo no son muy potentes económicamente hablando. Sus dulces palabras nos llenaron de emoción al oír a tan excelente magnate hablar en nuestra lengua española.
   Especialmente destacable durante la misa fue la grandísima participación de peregrinos en la comunión. Hay que decir que, en el perímetro exterior de la basílica, refugiados de la lluvia por un paraguas, había nada menos que 21 sacerdotes que estuvieron confesando a una infinidad de peregrinos. A pesar de que durante la comunión todos los sacerdotes se esparcieron por el lugar donde los fieles estaban, el autor tuvo que esperar casi 15 minutos para poder recibir la comunión.
   Y lo mejor de todo ello es que la inmensa mayoría de los católicos allí asistentes no llegaban a los 40 años, siendo su mayor número el de personas de menos de 25 años. Ver la religiosidad y la fe de todos ellos, es algo digno de alabanza y que, ¡Dios lo quiera!, sirva de ejemplo al catolicismo occidental.
   Finalizada la Santa Misa todos los concelebrantes, guiados por portadores de guiones que representaban a los peregrinos de las diferentes ciudades rumanas, marcharon en procesión hasta la cercana casa parroquial.



Procesión de los concelebrantes tras la finalización de la Misa. Peregrinación de 15-8-13 en Cacica. Foto del autor.

   Una vez allí, el autor pidió a un jovencísimo y agradabilísimo sacerdote de Iaşi ser recibido por el obispo de Lérida, el cual apareció frente a nosotros en menos de tres minutos. Tanto el autor, como su esposa e hijo, departieron con él a lo largo de 15 minutos. Su alegría como la nuestra fue inmensa al saber que en aquél lejano lugar de Europa había, al menos, cuatro españoles, en la peregrinación de Cacica.


El autor con su familia y el obispo de Lérida en Cacica, tras la peregrinación del 15-8-13. Foto del autor.

   Hay que decir que monseñor Joan Piris es, además de excelente obispo, una inmejorable persona por su simpatía, amabilidad y campechanía. Un ejemplo a seguir para cualquier cristiano. Desde aquí damos las gracias a tan egregia persona. Después de darnos su bendición nos despedimos.  
Dom. Pedro López Martínez, caballero profeso de la Militia Templi.



[1] Nota del autor: ¡Bienvenido sea Su Majestad!
[2] Fuente: Adevărul (La Verdad) del 16-8-13.

jueves, 15 de agosto de 2013


SOBRE LAS VIRTUDES DE UN POBRE CABALLERO DE CRISTO.

     Revisando las páginas de las que habitualmente se nutre de noticias este humilde blog, aparte de los artículos que los miembros de la Preceptoría incluimos en el mismo, he visto en una de ellas, concretamente en Catholic.net un artículo bastante sencillo y comprensible sobre las virtudes, en concreto sobre ¿que es la virtud? y los tipos de virtudes. Lo encuentro interesante porque es totalmente aplicable, como no podía ser de otra manera, a todos aquellos que en su día nos consagramos como Pobres Caballeros de Cristo mediante la investidura a Dios Nuestro Señor y a Nuestra Señora la Virgen María. En él se detallan las virtudes que deben caracterizar la vida de un buen cristiano y en este caso el Pobre Caballero de Cristo que se compromete ante Dios como defensor de la fe, de la justicia, de todo aquél que por su entrega a Dios sea perseguido, debe tenerlas siempre presentes y esforzarse día a día en ser un ejemplo ante la comunidad en la que vive y que toda aquella persona que lo conozca asocie lo que es ser templario con todo este elenco de virtudes. Les dejo el artículo:

Tipos de virtudes"

Virtudes humanas: son rectos comportamientos según la ley natural. Perfecciones habituales del entendimiento y de la voluntad que regulan nuestros actos, ordenan nuestras pasiones y guían nuestra conducta según la razón y la fe. Se adquieren mediante el esfuerzo humano. Ej. Lealtad, orden, diligencia, solidaridad, respeto, gratitud, etc.

Pero para alcanzar la salvación no bastan las virtudes humanas naturales, alcanzar la vida eterna no es posible sin la ayuda de Dios y la acción del Espíritu Santo.

Virtudes cardinales: son las virtudes humanas más importantes. Se llaman “cardinales” porque son los ejes en torno a los cuales giran las demás. Cardine en latín, significa el eje de la puerta. Son: la prudencia, la fortaleza, la justicia y la templanza.

Virtudes cristianas: Son rectos comportamientos según el ejemplo de Cristo en el Evangelio. Podríamos mencionar la mansedumbre.

Virtudes teologales: son las que se reciben de Dios por su acción sobrenatural en el alma. Fe, esperanza y caridad.

Virtudes evangélicas: son especiales acentos del Evangelio entre muchas virtudes que practicó nuestro Señor Jesucristo. Por ejemplo la humildad, la castidad, la pobreza.

Todo lo que sea contrario a la virtud son malos hábitos, que llamamos vicios.

Virtudes cardinales

Prudencia: es la capacidad de conocer, en cada circunstancia, lo que se debe hacer o evitar para conseguir un fin bueno, y elegir medios apropiados para realizarlo. Para guiar el juicio de la conciencia, aplica los principios morales al caso particular. 

El hombre prudente decide y ordena según este juicio. Esta es la virtud por excelencia.

   Para ejercer la prudencia hay 8 partes integrales que son muy importantes. Cinco pertenecen a lo intelectual y tres a la práctica:
   Memoria: recordar los éxitos y fracasos del pasado ayuda a orientar sobre lo que hay que hacer. La experiencia es madre de la ciencia.
   Inteligencia: conocer el presente nos ayuda a discernir sobre lo bueno o malo, conveniente e inconveniente.
   Docilidad: saber pedir y aceptar consejo de personas que saben más. Nadie puede saber todas las respuestas.
   Sagacidad: disposición para resolver los casos urgentes cuando no hay tiempo de pedir consejo.
   Razón: cuando después de una meditación madura se resuelven casos por sí mismos.
   Providencia: parte principal de la prudencia, igual a providencia, es fijarse en el fin que se pretende. Para actuar con prudencia hay que ordenar los medios al fin.
   Circunspección: es tomar en consideración las circunstancias para juzgar según ellas, si es conveniente o no hacer o decir algo. Hay ocasiones en que lo que se pretende es bueno y conveniente, pero debido a las circunstancias, puede resultar negativo. Ej. Corregir a alguien cuando hay personas ajenas presentes.
   Cautela o Precaución: ante los impedimentos externos que pueden ser obstáculos para conseguir lo que se pretende. Ej. Evitar la influencia de las malas compañías.

   Habrá momentos en que se podría prescindir de alguna de estas cosas, pero si lo que se pretende es importante se deben tomar en cuenta todas ellas. ¡Cuántas imprudencias se cometen por no tomarse el trabajo de hacerlo!.

La prudencia se ejerce no solamente en lo personal, sino que también tiene una parte social que se dirige al bien común y abarca el gobierno, la política, la familia y lo militar.

Pecados contra la prudencia: 
No buscar a Dios como valor supremo.
La imprudencia que se divide en tres:
La precipitación que es actuar inconsiderada y precipitadamente, guiados por la pasión o capricho.
La inconsideración por la cual se desprecia o se descuida el atender las cosas necesarias.
La inconstancia que es abandonar los propósitos por motivos sin importancia.

La imprudencia nos puede llevar a aceptar una circunstancia que nos aleja de Dios. O a buscar a Dios en un medio que no conduce a Él.

La negligencia que supone la falta de interés por actuar eficazmente en lo que debe hacerse. Es diferente de la inconstancia porque en ella no hay ni siquiera el interés por actuar. Cuando se refiere a algo pertinente a la salvación, el pecado de negligencia es grave. No toda negligencia es pecado contra la prudencia.

El don del Espíritu Santo que corresponde a esta virtud es el don de consejo.

La justicia consiste en la constante y firme voluntad de dar a Dios y al prójimo lo que le es debido.

Es la virtud que equilibra nuestro trato con las demás personas. Es una virtud muy compleja, una madeja con muchos hilos.

Para que se diga que alguien es justo hay que apartarse de cualquier mal que dañe al prójimo o a la sociedad y hacer el bien debido al otro. No basta con no hacer un mal, sino que hay que darle lo que se merece.

Tipos de justicia:
Conmutativa: dar a cada uno lo que merece. Y lo puede merecer por contrato o por derecho adquirido.
General o legal: dar a la sociedad lo necesario para obtener el bien común. Ej. Pagar impuestos para que haya hospitales.
Distributiva: dar lo necesario a cada miembro de la sociedad, según sus derechos naturales o adquiridos.
Social: proteger los derechos naturales de la sociedad y de sus miembros. Es decir, ni defender tanto a la sociedad que se perjudique a los ciudadanos, ni defender tanto los derechos de los individuos que perjudiquemos a otros y a la sociedad.
Vindicativa: restablecer la justicia lesionada. Porque quien perjudica los derechos de otros tiene el deber de repararlos.
El don del Espíritu Santo correspondiente a esta virtud es el don de piedad.

La fortaleza: es la virtud que asegura la firmeza y la constancia en la búsqueda del bien, superando los obstáculos que se presentan en el cumplimiento de las propias responsabilidades.

Cualquier hombre de bien puede tener esta virtud, pero en el caso del cristiano esta virtud tiene que estar cimentada en el amor a Dios.

Pecados contra la fortaleza:
La pereza, que es madre de todos los vicios.
La comodidad excesiva, la ley de menor esfuerzo.
La impaciencia, la inconstancia, la terquedad, la insensibilidad o dureza de juicio, la ambición, la vanagloria, la presunción, la pusilanimidad.
El don del Espíritu Santo que corresponde a esta virtud es el don de la fortaleza.

La templanza es la virtud que modera la atracción de los placeres y procura el equilibrio en el uso de los bienes creados. Asegura el dominio de la voluntad sobre los instintos y mantiene los deseos en los límites de la honestidad.

Cuando decimos moderar nos referimos a controlar, no a reducir la cantidad. No hay templanza en emborracharse sólo una vez cada tres meses, sino en saborear el alcohol sin perder el dominio sobre sí mismo.

Hablamos de equilibrio, porque hay sistemas espartanos que llevan a la excesiva rigidez y provocan verdaderos trastornos en la personalidad.

Los medios que ayudan a vivir la virtud de la templanza son:
Vigilar: porque los instintos no mueren.
Orar: porque el pecado original nos ha desequilibrado y la concupiscencia actúa.
Sacrificio, porque los instintos hay que disciplinarnos con esfuerzo y continuidad. Hay que caminar por la “senda derecha”.
El don del Espíritu Santo que corresponde a esta virtud es el don del temor. 

¿Cómo adquirir las virtudes?

Las virtudes no se adquieren de un día para otro, sino mediante el esfuerzo diario, la repetición de actos buenos que nacen del corazón, pero no sólo eso: forzosamente necesitamos de la ayuda de Dios, pues es muy fácil que, debido al ambiente o la distracción, las utilicemos sólo para nuestra propia conveniencia y nos quedemos sólo en los valores humanos.

Es cuestión de proponérnoslo y trabajar en ello. No nos dejemos vencer por la cobardía, por los fracasos, por el respeto humano. Necesitamos ser tenaces y perseverantes, esforzándonos continuamente por superarnos. Confiando y aprovechando las gracias que Dios nos puede dar.

Si hacemos esto todos los días, nos daremos cuenta, de pronto, de que ya hemos alcanzado las virtudes que tanto deseábamos y muchas otras que ni siquiera habíamos imaginado.

Algunas personas te podrán decir que las virtudes son propias de los santos pero no de las personas como nosotros. Que Dios ayuda a los santos y como magia se convierten en personas virtuosas. Recuerda que las virtudes morales se adquieren mediante las fuerzas humanas. Requieren de nuestro esfuerzo y constancia. El hombre virtuoso es el que practica libremente el bien. Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 1803-1845.


Fuente: Catholic.net. Para ver artículo completo pinchar enlace: 
http://es.catholic.net/conocetufe/364/814/articulo.php?id=1536

miércoles, 14 de agosto de 2013

SOLEMNIDAD DE LA ASUNCIÓN DE NUESTRA SEÑORA

    Hoy, 15 de agosto, se celebra la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María a los cielos. Es una solemnidad que se celebra en toda la Cristiandad. Para la Militia Templi – Christi Pauperum Militum Ordo representa su esencia, ya que, en las primeras palabras de nuestra Regla claramente se deja dicho cuál es su misión: servir a Nuestro Señor y rendir el debido obsequio a Nuestra Señora (Cf. Regla I,1). La guía de todos sus miembros es una sincera devoción por el Señor y Nuestra Señora (Cf. Ibidem, I,7). Por eso, el Gran Maestre de la misma, cuando acepta su cargo, grande es la responsabilidad que él asume ante Dios y ante Nuestra Señora (Ib. II,1), siendo la misma la preocupación, principalmente, de que los que le han sido encomendados tengan en su corazón y sean fieles a los ideales de la Militia, es decir, servir a Nuestro Señor y a la Santa Virgen María (Ib. II,9-10). Todos los caballeros militan bajo la enseña de Nuestro Señor Jesucristo y de Nuestra Señora (Ib. V,1). Y se advierte a sus novicios que han de tener verdaderos deseos de servir en la humildad y en la pobreza al Señor y a la Beatísima Virgen (Ib. VII,1). El alimento espiritual de todos sus miembros es la alabanza a su Señor y a Nuestra Señora a través del Oficio Divino (Ib. XIV,2). Y cuando el Capítulo se reúne debe rendir tributo de alabanza al Señor Omnipotente y a Nuestra Señora (Ib. XV,1).


Nuestra Señora, Reina de la Militia Templi. Castello della Magione. Poggibonsi (Italia)

Como dogma de fe fue definido por el Papa Pío XII en 1950[1]:

«La Virgen Inmaculada, preservada inmune de toda culpa de pecado original, terminado el decurso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial…»


Basílica de la tumba de la Virgen María (Getsemaní). Foto del autor.
     Mas la Asunción de Nuestra Señora se manifiesta en la Tradición desde muy antiguo. Así, en un apócrifo del s. V, atribuido al pseudo Militón se dice[2]:

«Señor, elegiste a tu esclava, para que se convierta en tu morada inmaculada […] Por tanto, dado que, después de haber vencido a la muerte, reinas en la gloria, a tus siervos nos ha parecido justo que resucites el cuerpo de tu madre y la lleves contigo, dichosa, al cielo…»


Basílica de la Tumba de la Virgen en Getsemaní. Foto del autor.
San Germán de Constantinopla expone (ca. 640-730)[3]:

«Como un niño busca y desea la presencia de su madre, y como una madre quiere vivir en compañía de su hijo, así también era conveniente que tú, de cuyo amor materno a tu Hijo y Dios no cabe duda alguna, volvieras a él. ¿Y no era conveniente que, de cualquier modo, este Dios que sentía por ti un amor verdaderamente filial, te tomara consigo? […] Era necesario que la madre de la Vida compartiera la morada de la vida.»


 Iglesia de la dormición de la Virgen en el Monte Sión. Foto del autor.
     Algunos teólogos han sostenido que la Virgen fue liberada de la muerte y pasó directamente de la vida terrena a la gloria celeste. El ya dicho Dogma de la Asunción no dejó definido si murió o no la Virgen María. No obstante ello, en la Tradición existe una communis opinio en el sentido de la Virgen María no se sustrajo a la muerte. Y dado que Jesús murió, es difícil sostener lo contrario por lo que se refiere a su Madre. Afirma Juan-Pablo II[4] que los Padres de la Iglesia no tuvieron duda alguna al respecto y Santiago de Sarug[5] († 521) afirma que:
«Cuando a María le llegó el tiempo de caminar por la senda de todas las generaciones, el coro de los doce Apóstoles se reunió para enterrar el cuerpo virginal de la bienaventurada»


Tumba de la Virgen María en Getsemaní. Foto del autor.
San Juan Damasceno[6] se pregunta:

«¿Cómo es posible que aquella que en el parto superó todos los límites de la naturaleza, se pliegue ahora a sus leyes y su cuerpo inmaculado se someta ahora a la muerte? Ciertamente era necesario que se despojara de la parte mortal para revestirse de inmortalidad, puesto que el Señor de la naturaleza tampoco evitó la experiencia de la muerte…»

   En definitiva, en el orbe católico se considera que la Virgen murió pero fue resucitada y elevada a los cielos en cuerpo y alma.
   De igual forma se piensa en la Iglesia Ortodoxa, donde la Solemnidad también se celebra el 15 de agosto. Esta fiesta celebra la muerte de la Madre de Dios (Theotokos), seguida de su resurrección y glorificación en Cristo. Proclama que María ha sido llevada por Dios a su reino en la plenitud de su existencia espiritual y corporal. La Tradición ortodoxa enseña que María murió como los demás, no voluntariamente como en el caso de su Hijo, sino por la necesidad de su naturaleza humana. Para esta Tradición, de la que ya hay constancia en el s. V, la Madre de Dios, en el momento de su dormición, estaba de regreso en Jerusalén. Oraba día y noche y con mucha frecuencia visitaba el sepulcro de su Hijo. En una de estas visitas, se le apareció el arcángel Gabriel y le anunció que pronto dejaría esta vida. La Virgen María decidió visitar Belén por última vez llevando con ella las tres jóvenes que le atendían (Séfora, Abigail y Jael), pero antes avisó a José de Arimatea y a otros discípulos que pronto partiría de este mundo. En una de sus oraciones, la Virgen pidió que el apóstol san Juan viniera a verla por última vez y el Espíritu Santo lo trajo desde Éfeso. Después de la oración, san Juan escuchó una voz del cielo que concluía la oración de la Virgen y que decía “amén”. La Madre de Dios interpretó que la voz significaba que pronto los apóstoles y los discípulos llegarían hasta el lugar en donde ella se encontraba, como así sucedió. Nos dice san Juan Damasceno que todos los allí reunidos escucharon las últimas palabras de la Madre de Dios. El apóstol san Juan explicó a los presentes que era voluntad del Señor juntarlos a todos nuevamente para la dormición de la Madre de Dios. Se narra que entre los presentes también estaban el apóstol san Pablo con sus discípulos Dionisio el Areopagita, san Timoteo y algunos de los setenta.
La dormición se llevó a término a las 9 h de la mañana. Los apóstoles se acercaron a su lecho y ofrecieron alabanzas a Dios. De repente, una luz divina resplandeció y apareció el mismo Cristo rodeado de ángeles y profetas. Viendo a su Hijo, la Virgen María exclamó: Mi alma magnifica al Señor y mi espíritu se regocija en Dios, mi salvador, porque ha visto la humildad de su esclava (Lc 1,46). De esta forma entregó su alma a su Hijo y Dios. A partir de este momento comenzaron a preparar el entierro de su cuerpo purísimo. Los apóstoles fueron los encargados de llevar su féretro a hombros. Esta procesión tuvo lugar por toda la ciudad de Jerusalén hasta llegar a Getsemaní. Un sacerdote lleno de odio, Efonio, quiso tirar el féretro que transportaba el cuerpo de la Virgen María, pero el arcángel Miguel le cortó las manos. Inmediatamente se arrepintió y confesó la majestad de la Madre de Dios y así comenzó a ser un ferviente seguidor de Cristo.
Huerto de los olivos en Getsemaní. Foto del autor.
   Cuando la procesión llegó al huerto de Getsemaní, los apóstoles y los discípulos dieron el último adiós a la Virgen María. A eso de la medianoche depositaron el cuerpo en el sepulcro y sellaron su entrada. Por voluntad de Dios, el apóstol Tomás no estuvo presente en el funeral y llegó al tercer día a la tumba. Los apóstoles decidieron abrir la tumba para que Tomás pudiera dar su último adiós. Cuando abrieron el sepulcro solamente encontraron sus lienzos y entendieron que su cuerpo también había sido recibido en los cielos por Nuestro Señor.
Ese mismo día, por la tarde, estando reunidos todos los apóstoles para comer, la Madre de Dios se les apareció y les dijo: Regocijáos, porque estaré con vosotros todos los días de vuestras vidas. Todos ellos exclamaron: Santísima Madre de Dios, sálvanos. Desde entonces esta exclamación ha acompañado eternamente a la Iglesia.
Esta fiesta se celebra especialmente todos los 15 de agosto con mucha reverencia y especial devoción en el huerto de Getsemaní, el lugar de su entierro.

Dom. Pedro López Martínez, caballero profeso de la Militia Templi




[1] Cf. Lumen gentium, 59.
[2] Cf. De transitu V. Mariae.
[3] Cf. Homilia I in Dormitionem: PG 98, 347-348.
[4] Cf. Audiencia General de los miércoles, 25-6-1997.
[5] Cf. Discurso sobre el entierro de la Santa Madre de Dios.
[6] Cf. Panegírico sobre la dormición de la Madre de Dios.