CONTACTA CON NOSOTROS

La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo – Milicia del Temple, es un instituto totalmente nuevo dentro de la Iglesia Católica, aunque inspirado en la antigua Orden.

1º.- No reivindica ninguna sucesión histórico – jurídica con la antigua Orden del Temple abolida en 1314, como lo hacen otras asociaciones autodenominadas “templarias”, que no es otra cosa que una total falsedad.

2º.- No tiene nada que ver con las creencias esotéricas de todas y cada una de estas asociaciones.

3º.- La Santa Sede ha prohibido a la Milicia del Temple tener contactos con este tipo de asociaciones.

Aprobada por la Santa Iglesia Católica, l a Milicia del Temple – Pobres Caballeros de Cristo, se complace en recibir a hombres y mujeres católicos. Por tal motivo, pedimos que cuando se pongan con nosotros en contacto por primera vez, incluyan los siguientes detalles: Su nombre y apellidos, localidad y provincia donde residen, parroquia a la que pertenecen, edad, si conoce a algún caballero o dama personalmente y si no, como se enteró de nosotros. No buscamos en este primer contacto una biografía completa, pero si un pequeño perfil a través del cual comenzar el proceso para tener en consideración su petición de unirse a nosotros.

Nuestra dirección de contacto es: infomilitiatempli@gmail.com

sábado, 26 de septiembre de 2015

ABADÍA BENEDICTINA DE LE BARROUX
LOS VIGILANTES DE LA NOCHE

Dejamos este video de la vida monástica de los Monjes benedictinos de la Abadía de Le Barroux (Francia). Es una verdadera joya.



jueves, 10 de septiembre de 2015

QUE DIFERENCIA DE IDEOLOGÍA, LA DE UNA EL ODIO, LA DEL QUE ESCRIBE LA CARTA EL RESPETO Y EL AMOR AL PRÓJIMO. 
Carta escrita por el Padre Rafael Carbonell a Rita Maestre

A la militante de Podemos Rita maestre:
La recuerdo bien. Vd. Estuvo en el asalto a la capilla de la universidad de la Facultad de Psicología, gritando como una energúmena, “arderéis como en el 36”.
Fue detenida por la policía por el delito de asalto.
Y usted ahora es de los ideólogos del nuevo partido político.
“Arderéis como en el 36”
Usted no había nacido en el 36. Yo sí.
Y asistí a lo que habría hecho usted “arderéis en el 36.
Mi congregación tenia una casa en Barcelona, en el Coll. La parroquia era la casa de los pobres. Vinieron unos milicianos llenos de odio (como usted) mataron a los sacerdotes, incendiaron la iglesia y los pobres se quedaron en la calle.
Unas religiosas regentaban gratuitamente una escuela para los hijos de los obreros. Fueron asesinadas, se cerraron las escuelas. Los niños se quedaron sin escuela. Era el programa de los del 36, que usted, quiere implantar de nuevo con su Podemos.
Sus compañeros del 36 asesinaron miles de ciudadanos, por ser sacerdotes, religiosos, religiosas, simples cristianos. Sin Juicio. ¿Piensa instaurar el terror como “en el 36”?
Sus palabras, sus amenazas, parecen decir que sí, que no imperará la ley, el respeto, sino el odio “arderéis como en el 36”.
Si ése es su programa y el de su partido ¡Dios nos ampare! Usted no quiere democracia , solidaridad, respeto de la persona, dialogo, colaboración. Usted quiere odio, asaltar, quemar. ¿Cree usted que su partido , su ideología, su actitud de asaltante, mejorará la sociedad española?
Soy un sacerdote, profesor. He recorrido medios mundo sembrando amor, respeto, alegría. Ahora ya mayor vivo feliz. Mi mensaje: la vida vale lo que vale el amor. Vivo sembrando felicidad, sonriendo, dando paz.
No parece que este mensaje mío, sea el suyo “arderéis como en el 36”
Piénselo bien militante de Podemos Rita Maestre.
Si no siembre felicidad, el amor, respeto ¿cree que tiene sentido su vida?
Con todo respeto.
Rafael Carbonell.

LA MEJOR EXPLICACIÓN DE LA MISA TRIDENTINA "MYSTERIUM  FIDEI"

     Para todas aquellas personas que desean profundizar en el conocimiento de la Santa Misa Tradicional dejamos este bonito documental:


martes, 8 de septiembre de 2015

CARTA AL SR. PRESIDENTE DEL GOBIERNO

     Ante los tristes sucesos que vienen sucediendo como consecuencia de la acción criminal del islamismo radical en Siria e Irak,  se está produciendo un éxodo masivo de refugiados a Europa que huyen de la barbarie y destrucción que se está llevando a cabo en sus respectivos países. Por desgracia, una vez más, las Organizaciones Internacionales, dígase ONU, Unión Europea, etc, han dado muestra de una ineficacia y lentitud pasmosas.

     La sociedad, que va por delante de estas organizaciones, aunque tarde, también ha comenzado a movilizarse para ayudar a todas estas personas que huyen de una muerte y un sufrimiento seguros, pero esa misma sociedad ha guardado silencio ante el drama que ha vivido la minoría cristiana de esos países que ha constituido el blanco de los asesinatos, secuestros, violaciones y un sin fin de actos criminales de los que han sido objeto nuestros hermanos.

     Desde este humilde blog a través del cual la Preceptoría de la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo - Militia Templi, junto con otros muchos blog y web católicas, se ha intentado de la mejor manera que se ha podido dar luz y poner caras a este sufrimiento, a esta persecución o mejor llamémoslo por su nombre, a este GENOCIDIO.

Es triste comprobar como aun en la huida nuestros hermanos cristianos son discriminados por los mismos musulmanes que huyen junto a ellos, como los que quedan en sus países siguen siendo víctimas de esta discriminación. 

     Por ello, desde esta Preceptoría hemos decidido remitir una carta a nuestro Presidente del Gobierno para que sea sensible a esta situación, no se trata de favorecer a nadie, se trata de proteger a las principales víctimas de este genocidio, a los cristianos de Siria e Irak, a nuestros hermanos en la fe de Cristo Jesús.

     Por ello desde aquí, manteniendo la mejor tradición de la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo - Militia Templi de ayuda y defensa de nuestros hermanos en la fe, animamos a todos a unirse a esta iniciativa, cuyo objetivo principal es que llegue a todas las instancias nacionales e internacionales la situación límite que viven nuestro hermanos.

A continuación le dejamos la carta:





miércoles, 2 de septiembre de 2015


EL SANTO PADRE Y EL AÑO DE LA MISERICORDIA. BELLISIMO EL TEXTO Y LAS INTENCIONES QUE SE REFLEJAN EN ÉL MÁS TODAVÍA.



Al venerado hermano
Monseñor Rino Fisichella
Presidente del Consejo pontificio
para la promoción de la nueva evangelización

La cercanía del Jubileo extraordinario de la Misericordia me permite centrar la atención en algunos puntos sobre los que considero importante intervenir para facilitar que la celebración del Año Santo sea un auténtico momento de encuentro con la misericordia de Dios para todos los creyentes. Es mi deseo, en efecto, que el Jubileo sea experiencia viva de la cercanía del Padre, como si se quisiese tocar con la mano su ternura, para que se fortalezca la fe de cada creyente y, así, el testimonio sea cada vez más eficaz.
Mi pensamiento se dirige, en primer lugar, a todos los fieles que en cada diócesis, o como peregrinos en Roma, vivirán la gracia del Jubileo. Deseo que la indulgencia jubilar llegue a cada uno como genuina experiencia de la misericordia de Dios, la cual va al encuentro de todos con el rostro del Padre que acoge y perdona, olvidando completamente el pecado cometido. Para vivir y obtener la indulgencia los fieles están llamados a realizar una breve peregrinación hacia la Puerta Santa, abierta en cada catedral o en las iglesias establecidas por el obispo diocesano y en las cuatro basílicas papales en Roma, como signo del deseo profundo de auténtica conversión. Igualmente dispongo que se pueda ganar la indulgencia en los santuarios donde se abra la Puerta de la Misericordia y en las iglesias que tradicionalmente se identifican como Jubilares. Es importante que este momento esté unido, ante todo, al Sacramento de la Reconciliación y a la celebración de la santa Eucaristía con un reflexión sobre la misericordia. Será necesario acompañar estas celebraciones con la profesión de fe y con la oración por mí y por las intenciones que llevo en el corazón para el bien de la Iglesia y de todo el mundo.
Pienso, además, en quienes por diversos motivos se verán imposibilitados de llegar a la Puerta Santa, en primer lugar los enfermos y las personas ancianas y solas, a menudo en condiciones de no poder salir de casa. Para ellos será de gran ayuda vivir la enfermedad y el sufrimiento como experiencia de cercanía al Señor que en el misterio de su pasión, muerte y resurrección indica la vía maestra para dar sentido al dolor y a la soledad. Vivir con fe y gozosa esperanza este momento de prueba, recibiendo la comunión o participando en la santa misa y en la oración comunitaria, también a través de los diversos medios de comunicación, será para ellos el modo de obtener la indulgencia jubilar. Mi pensamiento se dirige también a los presos, que experimentan la limitación de su libertad. El Jubileo siempre ha sido la ocasión de una gran amnistía, destinada a hacer partícipes a muchas personas que, incluso mereciendo una pena, sin embargo han tomado conciencia de la injusticia cometida y desean sinceramente integrarse de nuevo en la sociedad dando su contribución honesta. Que a todos ellos llegue realmente la misericordia del Padre que quiere estar cerca de quien más necesita de su perdón. En las capillas de las cárceles podrán ganar la indulgencia, y cada vez que atraviesen la puerta de su celda, dirigiendo su pensamiento y la oración al Padre, pueda este gesto ser para ellos el paso de la Puerta Santa, porque la misericordia de Dios, capaz de convertir los corazones, es también capaz de convertir las rejas en experiencia de libertad.
He pedido que la Iglesia redescubra en este tiempo jubilar la riqueza contenida en las obras de misericordia corporales y espirituales. La experiencia de la misericordia, en efecto, se hace visible en el testimonio de signos concretos como Jesús mismo nos enseñó. Cada vez que un fiel viva personalmente una o más de estas obras obtendrá ciertamente la indulgencia jubilar. De aquí el compromiso a vivir de la misericordia para obtener la gracia del perdón completo y total por el poder del amor del Padre que no excluye a nadie. Será, por lo tanto, una indulgencia jubilar plena, fruto del acontecimiento mismo que se celebra y se vive con fe, esperanza y caridad.
La indulgencia jubilar, por último, se puede ganar también para los difuntos. A ellos estamos unidos por el testimonio de fe y caridad que nos dejaron. De igual modo que los recordamos en la celebración eucarística, también podemos, en el gran misterio de la comunión de los santos, rezar por ellos para que el rostro misericordioso del Padre los libere de todo residuo de culpa y pueda abrazarlos en la bienaventuranza que no tiene fin.
Uno de los graves problemas de nuestro tiempo es, ciertamente, la modificación de la relación con la vida. Una mentalidad muy generalizada que ya ha provocado una pérdida de la debida sensibilidad personal y social hacia la acogida de una nueva vida. Algunos viven el drama del aborto con una consciencia superficial, casi sin darse cuenta del gravísimo mal que comporta un acto de ese tipo. Muchos otros, en cambio, incluso viviendo ese momento como una derrota, consideran no tener otro camino por donde ir. Pienso, de forma especial, en todas las mujeres que han recurrido al aborto. Conozco bien los condicionamientos que las condujeron a esa decisión. Sé que es un drama existencial y moral. He encontrado a muchas mujeres que llevaban en su corazón una cicatriz por esa elección sufrida y dolorosa. Lo sucedido es profundamente injusto; sin embargo, sólo el hecho de comprenderlo en su verdad puede consentir no perder la esperanza. El perdón de Dios no se puede negar a todo el que se haya arrepentido, sobre todo cuando con corazón sincero se acerca al Sacramento de la Confesión para obtener la reconciliación con el Padre. También por este motivo he decidido conceder a todos los sacerdotes para el Año jubilar, no obstante cualquier cuestión contraria, la facultad de absolver del pecado del aborto a quienes lo han practicado y arrepentidos de corazón piden por ello perdón. Los sacerdotes se deben preparar para esta gran tarea sabiendo conjugar palabras de genuina acogida con una reflexión que ayude a comprender el pecado cometido, e indicar un itinerario de conversión verdadera para llegar a acoger el auténtico y generoso perdón del Padre que todo lo renueva con su presencia.
Una última consideración se dirige a los fieles que por diversos motivos frecuentan las iglesias donde celebran los sacerdotes de la Fraternidad de San Pío X. Este Año jubilar de la Misericordia no excluye a nadie. Desde diversos lugares, algunos hermanos obispos me han hablado de su buena fe y práctica sacramental, unida, sin embargo, a la dificultad de vivir una condición pastoralmente difícil. Confío que en el futuro próximo se puedan encontrar soluciones para recuperar la plena comunión con los sacerdotes y los superiores de la Fraternidad. Al mismo tiempo, movido por la exigencia de corresponder al bien de estos fieles, por una disposición mía establezco que quienes durante el Año Santo de la Misericordia se acerquen a los sacerdotes de la Fraternidad San Pío X para celebrar el Sacramento de la Reconciliación, recibirán válida y lícitamente la absolución de sus pecados.
Confiando en la intercesión de la Madre de la Misericordia, encomiendo a su protección la preparación de este Jubileo extraordinario.
Vaticano, 1 de septiembre de 2015.
FRANCISCUS